
Un incendio forestal que arde de forma incontrolada en la isla de Tasmania, al sur de Australia, amenaza con destruir el bosque templado húmedo de Tarkine, el mayor de este tipo en el país y uno de los últimos que quedan en el mundo.
El fuego ha destruido hasta hoy más de 8.000 hectáreas del llamado corredor del bosque húmedo, un área de 15.000 hectáreas en la que viven más de 60 especies de animales en peligro de extinción.
El portavoz del Servicio de Bomberos de Tasmania, Danny Reid, dijo a la radio australiana ABC que el incendio ha destruido partes del bosque en el que vive fauna muy poco común y señaló que presenta 'un foco muy activo y que aún no está controlado'.
'Los bomberos no pueden hacer nada por el momento', explicó Reid.
Según el jefe de bomberos el fuego continuará 'hasta que haya un cambio meteorológico importante y bajen las temperaturas'.
El bosque de Tarkine, declarado reserva en 2005, se extiende sobre 350.000 hectáreas en la costa occidental de la isla y cuenta además con largas playas, dunas de arena gigantes y grandes praderas.
El incendio forestal del Tarkine no es el único que afecta a Tasmania, donde actualmente se encuentran activos otros quince fuegos, tres de ellos incontrolados.
Tasmania, con una población de más de 484.000 habitantes, es uno de los siete estados de Australia y se encuentra a 240 kilómetros al sureste del continente separada por el estrecho de Bass.
EFE
viernes 21 de marzo de 2008
Incendio forestal pone en peligro el mayor bosque templado húmedo del país
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Incendio causado por líneas de alta tensión
Dallas.- Un incendio forestal, al parecer causado la víspera por la caída de una línea de electricidad y que se ha extendido 10 mil hectáreas a lo largo de tres condados en el valle sur de Texas, ha provocado el desalojo de cientos de personas.
Por: Notimex19-Marzo-2008 (11:43 a.m.)
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martes 4 de marzo de 2008
Uruguay: Soja y Forestación

Uruguay multiplicó por diez su producción de soja en los últimos seis años, que alcanzó las 778.000 toneladas en la cosecha de 2007.
La Argentina les quedó chica y ahora van por Uruguay: cada vez más productores cruzan el Río de la Plata para sembrar en ese país, y hoy, según datos oficiales que se manejan allí, los argentinos ya producen entre el 20 y el 25% de la agricultura total uruguaya, que ronda un millón de hectáreas, y más de la mitad de la superficie de soja, estimada para esta campaña en 447.000 hectáreas. Con los argentinos, Uruguay multiplicó por diez su producción de soja en los últimos seis años, que alcanzó las 778.000 toneladas en la cosecha de 2007.
Después de haber sido protagonistas de un proceso que hizo que la siembra de soja en la Argentina se triplicara en menos de diez años, alcanzando los 16,9 millones de hectáreas, los productores de la pampa húmeda están generando una especie de revolución productiva en Uruguay. Y desde la otra orilla dan cuenta de ese fenómeno, con asombro y hasta advertencias.
"Es impresionante; aquí hay una presión muy fuerte hacia la soja, y eso es, sobre todo, por los empresarios argentinos. Son los que impulsan la siembra, y lo hacen con la tecnología de los pools de siembra; arriendan, subcontratan equipos, la siembra, el tratamiento de los cultivos", dijo a LA NACION Ernesto Agazzi, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del vecino país, que ayer reemplazó a José Mujica.
El mismo Agazzi puso en números la presencia argentina: "Entre un 20 y un 25% de la agricultura total que tenemos (un millón de hectáreas) está hecha por argentinos, y más de la mitad de la soja también. Y es un proceso creciente; hace seis o siete años había productores argentinos muy ocasionales". La soja allí cubrió 78.000 hectáreas en la campaña 2002/2003 y hoy ya está en un total de 447.000 hectáreas.
Los argentinos aterrizaron para producir en departamentos ubicados sobre el río Uruguay, en Río Negro, Soriano, Paysandú y Colonia, pero también se han expandido hacia el centro del país. Más que productores individuales hay pools, según Agazzi, que siembran grandes escalas y tienen una estructura para diversificar zonas de producción y riesgos. Básicamente alquilan las tierras, si bien también hay casos de empresas que han comprado campos.
Entre 2000 y 2006 en Uruguay se vendieron 3,9 millones de hectáreas (incluyendo tierras para campos ganaderos y forestación) por unos 2325 millones de dólares.
Entre 2000 y 2006 en Uruguay se vendieron 3,9 millones de hectáreas (incluyendo tierras para campos ganaderos y forestación) por unos 2325 millones de dólares. No hay un cálculo exacto sobre cuánto adquirieron los argentinos, ya que hasta el año pasado se podían comprar campos bajo figuras de sociedades anónimas donde se diluía LA NACIONalidad.
Presiones al alza
Sin embargo, por la presión de los argentinos, de productores brasileños y de firmas para forestación, la hectárea aumentó más de un 100% y hoy un muy buen campo para sembrar ronda un promedio de US$ 4500 la hectárea. El mismo gobierno reconoció que en los últimos dos años los argentinos habrían comprado el 20% de los campos que se vendieron en Colonia. "No son productores que vienen con su familia; son empresarios que tienen gerente y contratan los trabajos", expresó Agazzi. Según el funcionario, los productores van a ese país porque "no hay retenciones, ven estabilidad económica, hay menos riesgos y por el valor de la tierra". Hoy en la Argentina el grano de soja exportado tiene una retención del 35%, lo que implica que el Estado se queda con ese porcentaje para su caja; en Uruguay no hay derechos de exportación.
Precisamente, algunos de estos factores fueron señalados por las empresas que trabajan allí. "Los atractivos que posee Uruguay para realizar una actividad agrícola-ganadera son la simplicidad impositiva, la ausencia de retenciones y, principalmente, la disponibilidad de tierras para realizar agricultura", comentó Guillermo Cavalleri, técnico del Grupo Ceres Tolvas, una empresa que hoy explota 5000 hectáreas en el vecino país y asesora otras 1200 hectáreas de terceros. La firma puso pie allí hace seis años.
"Lo hacemos para diversificar y bajar el riesgo, ya sea climático y a nivel país, por costos e impuestos. Uruguay también es atractivo por la diferencia con la Argentina en el tema retenciones", subrayó Manuel Santos Uribelarrea (h.), presidente de MSU, una firma que en 2004 comenzó sembrando 3000 hectáreas sobre campos arrendados y en la última campaña alcanzó las 16.000 hectáreas con soja, trigo, maíz, cebada y sorgo en Soriano, Flores, Paysandú, Río Negro y departamentos del Sudeste. "En Uruguay vemos muchas oportunidades y potencial, ya que el clima y los suelos son óptimos para agricultura (por el clima templado)", indicó Jorge Francomano, un argentino que se desempeña como gerente general de MSU en ese país.
El Tejar, una de las megaempresas del campo argentino, también produce del otro lado del Río de la Plata. "Estamos instalados desde hace casi seis años; producimos principalmente trigo, cebada, soja, maíz, girasol y carne aplicando altos niveles de tecnología, sobre campos alquilados y también propios, que suman unas 55.000 hectáreas. Tanto los proveedores de insumos como los de servicios, los compradores de nuestros granos, las instituciones financieras son principalmente locales (de Uruguay)", señaló Luis Kasdorf, director de esta empresa, presidida por Oscar Alvarado.
En esta firma están muy conformes con el emprendimiento. "Es una experiencia riquísima en cuanto al grupo que integra el equipo, al ambiente de seriedad de negocios, a la idea imperante en las instituciones públicas y privadas de desarrollar a fondo el modelo agropecuario de Uruguay aprovechando todos sus beneficios. Hemos sido muy bien recibidos", explicaron los directivos.
Al margen de que en Uruguay dicen que los argentinos son actores cada vez más importantes, allí también se oyen voces que advierten sobre este proceso de agriculturización. "Desde el punto de vista social lo vemos como algo delicado, porque este sistema no es sostenible, es vulnerable. Esto saca a la gente del campo y somete a los suelos a una presión muy grande. Es el mismo fenómeno que pasa en la Argentina; esto es un inconveniente porque las políticas públicas en Uruguay están orientadas a que el campo tenga familias rurales", afirmó el funcionario.
Agazzi explicó que mientras cada 1000 hectáreas de tambo hay 20 personas trabajando, cada 1000 hectáreas de soja ese número baja a tres. Allí un alquiler para tambo se paga de 70 a 90 dólares la hectárea, pero quienes van a sembrar soja pagan arrendamientos de 160/170 dólares, relegando la actividad lechera.
"Los productores uruguayos ven que este proceso significa una inseguridad para ellos", indicó el funcionario. No obstante ello, Agazzi destacó el impacto productivo y económico y remarcó a LA NACION que no habrá medidas contra la inversión extranjera. "Este aterrizaje de argentinos nos trae una mentalidad más productiva", añadió. Explicó que se está trabajando para limitar el "uso abusivo" de los recursos, independientemente de LA NACIONalidad de los productores.
Por Fernando Bertello De la Redacción de LA NACION
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miércoles 23 de enero de 2008
Uruguay: Arde Pando y Botnia brinda algunas cifras.

Incendio consume 40 hectáreas de forestación.
MONTEVIDEO, 23 (ANSA) - Los bomberos lograron controlar esta madrugada un incendio que consumió 40 hectáreas forestadas en el paraje Rincón de Pando, en el departamento (provincia) de Canelones, a 44 kilómetros al noreste de Montevideo, informaron hoy voceros de ese cuerpo.
El fuego amenazó alcanzar a diez viviendas, que fueron protegidas mediante la apertura de "cortafuegos", al tiempo que trabajaron en el lugar unos 100 efectivos de bomberos, policías y militares, asistidos por cuatro helicópteros.
Si bien se desconocen las causas del siniestro, la policía detuvo a tres personas que fueron señaladas por vecinos como presuntos provocadores del incendio.
Las altas temperaturas y la escasez de lluvias que atraviesa Uruguay facilitan las condiciones para la propagación de incendios, por lo que bomberos y autoridades de zonas altamente forestadas llamaron a extremar cuidados y prohibieron la quema de basura y pastizales. ACZ
Los números finlandeses
- Inversión: U$S 1200 millones; inversión en máquinas: U$S 700 millones.
- Capacidad de producción: 1 millón de toneladas de pulpa de eucalipto al año.
- El total hasta el 20 de enero fue de 140.941 tn.
- Eucaliptos: entran de 6 a 10 camiones por hora, un total de 240 camiones al día que serán 300 camiones diarios cuando la producción esté en un 100 por ciento.
- Impacto en Producto Bruto Interno: 1,6 por ciento por año
- Empleo: 2550 puestos directos (planta, forestación y logística), 85 dedicados a la producción directa de la celulosa; 3582 en puestos indirectos en actividades asociadas.
- Proyección: desarrollo previsto en el Uruguay de 30 a 45 años más.
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martes 22 de enero de 2008
Debate. ¿Verdad o Mentira?
Es sabido el gran debate que se produce en torno a la forestación. Existen quienes la apoyan y quienes estan en contra. Hemos recogido la versión de "Diez Respuestas a Diez Mentiras" (Fuente: Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales / Documento informativo, Campaña Plantaciones, Ricardo Carrere) y publicaremos "mentira" por "mentira" para que Usted opine y comparta su parecer. Lo invitamos a abrir el debate. Muchas gracias.
Las opiniones aqui publicadas no representan necesariamente la postura de Forestall.
Mentira 1: Las plantaciones forestales son "bosques plantados".
Tanto los técnicos como las empresas insisten en llamar "bosques plantados" a las plantaciones. Esta confusión entre un cultivo (de árboles) y un bosque es el punto de partida de la propaganda en favor de las plantaciones. En un mundo concientizado sobre el grave problema de la deforestación, la actividad de "plantar bosques" es generalmente percibida como algo positivo. Sin embargo, una plantación no es un bosque y lo único que tienen en común es que en ambos predominan los árboles. Allí termina su similitud. Un bosque contiene:
Numerosas especies de árboles y arbustos de todas las edades.
Una gran cantidad de otras especies vegetales, tanto en el suelo como sobre los propios árboles y arbustos (trepadoras, epífitas, parásitas, etc.).
Una enorme variedad de especies de fauna, que encuentran allí abrigo, alimentos y posibilidades de reproducción.
Esa diversidad de flora y fauna interactúa con otros elementos como los nutrientes del suelo, el agua, la energía solar y el clima, de tal manera que aseguran su autoregeneración y la conservación de todos los elementos que lo componen (flora, fauna, agua, suelo). Las comunidades humanas también forman parte de los bosques, ya que muchos pueblos los habitan, interactúan con ellos y allí obtienen un conjunto de bienes y servicios que aseguran su supervivencia.
A diferencia del bosque, una plantación comercial a gran escala se compone de:
Una o pocas especies de árboles de rápido crecimiento, plantados en bloques homogéneos de la misma edad, y
muy escasas especies de flora y fauna que logran instalarse en las plantaciones.
Las plantaciones comerciales requieren preparación del suelo, selección de plantas de rápido crecimiento y con las características tecnológicas requeridas por la industria, fertilización, eliminación de "malezas" con herbicidas, plantación a espaciamiento regular, cosecha en turnos cortos.
Por otra parte, en el mejor de los casos, las comunidades humanas son percibidas como proveedoras de mano de obra barata para la plantación y para la cosecha de los árboles que se realizará años más tarde. Como además su objetivo es producir y cosechar grandes volúmenes de madera en el menor tiempo posible, se puede decir que tiene las mismas características que cualquier otro cultivo agrícola. Por lo tanto, no se trata de un "bosque", sino de un cultivo.
En síntesis, una plantación no es un "bosque plantado", ya que además de todo lo anterior, resulta evidente que no es posible plantar, ni la diversidad de flora y fauna que caracteriza a un bosque, ni el conjunto de interacciones con los elementos vivos e inorgánicos que se dan en un bosque.
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